"Diccionario internacional de psicoterapia"TOC y compulsiones placenterasQuitando la escalera

Instrumento clave de la psicoterapia breve estratégica modelo Nardone para el tratamiento del trastorno obsesivo-compulsivo (TOC). Este trastorno es una condición que se manifiesta de varias formas, con comportamientos o pensamientos repetitivos con los que se trata de neutralizar una obsesión. El contrarritual consiste en una serie de acciones o pensamientos ritualizados que el terapeuta prescribe al paciente asumiendo la misma lógica no ordinaria que sustenta a los rituales compulsivos, para así reorientarlos y llevarlos a su anulación.

Sorteando la resistencia del paciente

Esta técnica nace de la revelación de que el intento de persuadir a un paciente para que bloquee sus compulsiones a través de una explicación racional, en lugar de resolver el problema lo alimenta. El paciente TOC, de hecho, siendo altamente resistente al cambio, solo es capaz de seguir las indicaciones del terapeuta si estas aparentan dirigirlo hacia un comportamiento aún más eficiente para conseguir los mismos fines que busca con sus rituales. El paciente se verá por tanto más inclinado a colaborar si el contrarritual sugerido sigue la misma lógica, la misma dinámica y la misma modalidad de su ritual.

Por ejemplo, si la compulsión consiste en controlar o en lavar algo un cierto número de veces, usando la misma lógica, se prescribe al paciente el siguiente contrarritual:

Desde ahora a la próxima vez que nos veamos, cada vez que ponga en acto uno de sus rituales, lo deberá hacer cinco veces, ni una menos ni una más. Puedes evitar hacerlo, pero si lo haces una vez, lo deberás hacer 5 veces, ni una menos ni una más. Puedes no hacerlo, pero si haces uno harás cinco.

Esta prescripción aparentemente simple sigue una antigua estratagema china:

Hacer subir al enemigo al desván y quitarle la escalera

Hacer subir al enemigo al desván y quitarle la escalera

Hacer subir al enemigo al desván y quitar la escalera

Proponiendo una ilusión de alternativas, de hecho, la prescripción llevará a un cambio inevitable, tanto en el caso de que el paciente trate de evitar el ritual, como en el caso de que decida repetirlo cinco veces. En este segundo caso, de hecho, el hecho de prescribir el ritual lo transforma en una verdadera tortura (prescripción del síntoma). La prescripción implica que el terapeuta reconozca la necesidad del ritual compulsivo, pero al mismo tiempo asuma su pleno control, decidiendo cuántas veces deba repetirse.

Desbloqueo

En la mayor parte de los casos el paciente refiere que desarrollar sus contrarrituales se han convertido en algo tedioso y confiesa que, extrañamente, después de un tiempo ha preferido evitar efectuar el ritual mismo. Este desbloqueo lleva normalmente al paciente a interrogarse sobre la efectiva utilidad de sus compulsiones y, paralelamente, a una neta y progresiva disminución de la ansiedad y del miedo que el ritual trataba de controlar.

A tener en cuenta:

Un aspecto importante de esta prescripción estratégica es el hecho de que sea transmitida al paciente con una modalidad comunicativa particularmente inyuntiva: la formulación se basa en una asonancia lingüística hipnótica que se repite redundantemente, con un mensaje post-hipnótico expresado con un tono de voz más marcado (“puedes no hacerlo“).

En el caso en que las compulsiones del paciente presenten una estructura más elaborada, una prescripción tan simple no resultará adecuada y será necesario construir un contrarritual ad hoc, siguiendo siempre la misma lógica, la misma dinámica y la misma modalidad del ritual compulsivo. (…)

 

(Extraído de aquí)

2 comentarios

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos requeridos están marcados *

Limpiar formularioMostrar los comentarios de la entrada