"El miedo a las enfermedades"Artículos destacadosHipocondríaMiedos, fobias y pánico

El empeño en desahogarse es, a menudo (…), una marea tan irrefrenable que la persona puede encontrar mucha dificultad en respetar la regla de la conjura de silencio.

En estos casos se trata de canalizar la comunicación transformando un problema en un recurso. Un poco como hizo Yu el Grande para resolver el problema que afligió durante generaciones a su gente.

La historia de Yu

En cada estación monzónica, desde las altas montañas caían enormes cantidades de agua sobre las aldeas, derrumbándolas. Antes de Yu, su padre y su abuelo habían construido empalizadas, altas barricadas y muros para tratar de proteger los pueblos. Pero no sirvió de nada, el aluvión lo barría todo.

Entonces Yu hizo cavar profundos canales en torno las aldeas y por primera vez consiguió que corriera el agua a su alrededor. Sobre ellos construyó también molinos, transformando la potencia destructiva del agua en un recurso para la población.

La prescripción del púlpito

El púlpito comunicativo consiste en dar un espacio y un tiempo ritualizado de desahogo preestablecido. Pidiendo la colaboración de los familiares directamente involucrados (a menudo se trata de la pareja o de los hijos o los padres), se organiza un espacio diario en el que el paciente tiene la total libertad de lamentarse de sus miedos y temores, mientras que los demás deberán solo escuchar, sin intervenir ni responder nada en absoluto.

En general, se negocia un tiempo diario de media hora para dedicar a este ejercicio. Fuera de este tiempo, la consigna será la de mantener lo más posible la conjura de silencio.

Efectos y beneficios de la técnica del púlpito

Este tipo de ritual -tomado de una maniobra clásica de la terapia familiar, el ritual familiar nocturno (Watzlawick y Nardone, 1997) – tiene una serie de efectos benéficos.

Para empezar, sabiendo que se dispone de un espacio diario para el desahogo libre, que será escuchado, el paciente se muestra mucho más dispuesto a permanecer el resto del tiempo en silencio.

púlpito

Además, lamentarse y desahogarse controladamente, produce una fuerte reestructuración indirecta del miedo. El propio paciente consigue tomar mayor distancia del contenido de sus lamentaciones. Al no obtener respuesta, es como si lo mirase desde fuera, las palabras comienzan a retumbar, el contenido se vacía de sensaciones, el ritual redefine el miedo, el grito de alarma alarma cada vez menos (…) Se empieza a sentir un mayor control de uno mismo.

No hay que infravalorar además el gran efecto que se produce en las relaciones familiares y sociales. Para describirlo basta con aportar la típica reacción de los pacientes cuando escuchan la prescripción: ¡Mi mujer se pondrá contentísima! (…)

El paciente comprende a menudo que aislar los desahogos en momentos y espacios predefinidos tendrá grandes beneficios sobre las relaciones sociales y familiares. Y los familiares…lo agradecen de verdad.

 

(Extraído de aquí)

1 comentario

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos requeridos están marcados *

Publicar comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.