"Adolescentes violentos"Artículos destacadosTOC y compulsiones placenterasAutolesiones sedativas

Una muchacha nos explicó que siempre había sido codiciada y deseada socialmente, hasta que se vio implicada en un accidente de tráfico en el que perdió la vida una amiga suya. El dolor por la pérdida y por las lesiones sufridas la llevó a refugiarse en la comida y en muy poco tiempo engordó muchos kilos. Ya no era la más bella, la mejor, la más deseada, no se gustaba y se sentía rechazada por los demás (…)

Entonces empezó a hacerse cortes en la barriga y en los brazos en el baño, delante del espejo; por fin le parecía que estaba de nuevo viva y, mientras contemplaba cómo la sangre brotaba de las heridas, se sentía más ligera, más liberada del dolor. La tortura diaria que adormece el dolor se convirtió en la solución intentada que mantenía el problema, el foco hacia el que hacer converger todas las sensaciones, protegiéndola del dolor inmediato y de los demás que la asustaban: “Si me corto provoco aversión y por tanto los demás no pueden quererme ni desearme”. Por otra parte, cortarse se había convertido con el tiempo en un placer, como ocurre con cualquier cosa que se repite durante un tiempo, incluso el dolor (…)

 

El dolor en las autolesiones sedativas

 

Autolesiones sedativas: “Continúa haciéndolo…”

Se le dijo a la muchacha que en aquel momento el ritual le resultaba demasiado útil, por lo que no podía prescindir de él aunque lo deseara: si renunciaba al ritual, debería enfrentarse a su imagen tan desagradable, con los consiguientes efectos devastadores:

Continúa haciéndolo porque no eres capaz de dejarlo, pero quiero que pienses que cuando lo haces, lo haces con este objetivo, o sea, anestesiar las emociones que no consigues controlar. En caso contrario, deberás enfrentarte al hecho de ser desagradable para ti misma y para los demás.

De este modo se adoptó una estrategia comunicativa mediante la que pudimos dirigir la solución intentada disfuncional contra ella misma (…) Por lo general, a las personas les cuesta mucho aceptar que no son capaces de afrontar el problema por el cual recurren a la solución intentada sedativa y, por tanto, reaccionan (…)

En términos evocativos, utilizamos la estratagema de sacudir la hierba para ahuyentar a las serpientes.

(Extraído de aquí)

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