Artículos destacadosEscuela de Palo Alto y WatzlawickMiedos, fobias y pánicoEl mito del diálogo como solución Este caso ejemplifica bien los pésimos resultados a los que a menudo se llega por la aplicación de uno de los muchos mitos de la cultura contemporánea, aquel según el cual todo se puede mitigar con la discusión y con el diálogo. En realidad, también esta utopía se deriva del pensamiento ilustrado, según el cual los seres humanos son buenos por naturaleza, por lo que basta con ponerse alrededor de una mesa, trazar algunos gráficos, y todas las discusiones y divergencias podrán resolverse. En realidad, como decía Jung, las grandes decisiones de la vida humana (y, añadimos nosotros, también las pequeñas) tienen que ver más con los instintos y otros misteriosos factores inconscientes que con la voluntad consciente, las buenas intenciones y la racionalidad. La costilla de Adán - 50 películas que deberías ver antes de morir ¡Viva la diferencia! (De La mente contra la naturaleza. Terapia breve estratégica para los problemas sexuales. Giorgio Nardone y Matteo Rampin. Integral). Terapia de pareja

La prescripción de la vergüenza o del ridículo es una de las pruebas más provocativas dentro de las tareas directas. La desvalorización conlleva montada la inseguridad y el temor al rechazo, que aparece enfundado bajo la vergüenza y el temor al ridículo, y son estas reacciones las que se intentan confrontar con la prescripción.

La equivocación absurda

El terapeuta mandará al paciente a crear una situación en donde se plantee el absurdo o donde desarrolle una equivocación burda o realice un error cuando con alevosía se ve lo correcto. De esta manera, se trata de comparar el supuesto de la persona acerca de sentirse ridículo en sus experiencias con la realidad que se construye con la tarea.

Hacer el ridículo en la calle
Hacer el ridículo en la calle

Por ejemplo, una de las más utilizadas consiste en mandar a preguntar sobre una calle, estando ubicado en una esquina debajo de un cartel indicador de esa calle.

El paciente deberá -en una serie de oportunidades- situarse en una avenida (dado que son más conocidas) y al primer transeúnte que se le cruce, le preguntará dónde queda la avenida donde él se encuentra.

Si la persona se halla en la avenida Quinteros, preguntará:

¿Me podría decir dónde queda la avenida Quinteros?

Y así repetirá la tarea, dos, tres o cuatro oportunidades. Deberán registrarse las sensaciones y las emociones resultantes en cada pedido, para después ser trabajadas en la sesión siguiente.

Confrontación con la realidad

Como señalábamos anteriormente, esta prescripción confronta el supuesto personal con la realidad de la respuesta del otro. Frecuentemente, la fantasía de pasar el ridículo es muy superior a lo que la persona cree. Al realizar la tarea, se da cuenta de que lo que ella supone no se cumple en tal magnitud. La gente reacciona de diferentes maneras, pero la mayoría de las oportunidades educadamente o de manera divertida. Hace una broma sobre la equivocación, pero siempre respondiendo a la pregunta, nunca agrediendo o descalificando (…)

La persona debe pensar mal de la respuesta del otro, suponer que la contestación de sus interlocutores son formas encubiertas de descalificación o encontrar en tales actitudes perfiles que deben ser interpretados como manipulatorios o desvalorizantes.

Variantes

Una variante del mismo ejercicio consiste en mandarle a la persona que entre en una verdulería y pida medio kilo de carne, o querer comprar una bombilla de luz en un bar, tomates para ensalada en un almacén o lechugas en una carnicería.

Puede continuarse la tarea aumentando el nivel de equivocación -en la medida que se vayan obteniendo éxitos, es decir, superando la vergüenza y acercándose más al atrevimiento-. Por ejemplo, intentar comprar un destornillador en una confitería. O un kilo de patatas en un comercio de electrodomésticos. O pedir comida tailandesa en un restaurante italiano.

El ejercicio culmina, desde la pragmática, desmitificando los supuestos autodesvalorizantes y desestructurando la cadena de profecías autocumplidoras que confirmaban tales supuestos iniciales.

(Extraído de aquí)

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