Historias curativasRatoncito

Unos investigadores cogieron varios ratoncitos y los echaron en un balde con las paredes altas y lisas, de modo que era imposible trepar por ellas. Querían calcular cuánto tiempo resistirían sin ahogarse. Al cabo de 45 minutos, los ratones, cansados y desesperados, dejaron de nadar y se dejaron ir al fondo. Entonces, los investigadores los agarraron por el rabo y los pusieron a secar sanos y salvos en su gabinete. Repitieron el experimento dos semanas después, esta vez con dos baldecitos. En uno se sumergieron los mismos ratones, los que ya habían sido salvados. En el otro, ratones nuevos. Los investigadores querían ver si los dos grupos se comportaban de forma distinta. Mientras tanto, los ratones nadaban y nadaban sin parar. Al cabo de 45 minutos, los ratones nuevos se dieron por vencidos, arriesgándose a ahogarse. En cambio, los otros se mantuvieron a flote durante una hora y media.

No hay que rendirse nunca ante las primeras dificultades. Los recursos que poseemos son superiores a los que creemos tener.

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