Miedos, fobias y pánicoTerapia EricksonianaMiedo al dentista

Betty Alice Erickson recuerda haberla pedido al doctor Erickson que la ayudara a superar un miedo al dentista que arrastraba de tiempo atrás. A pesar de su buena dentadura, tenía un miedo irracional al dentista. Cuando sus hijos se hicieron lo bastante mayores para visitar al dentista, decidió que no quería que ese miedo les sirviera de modelo.

Erickson le pidió reiteradamente que explicara por qué quería superar ese miedo, ya que no le había molestado realmente hasta entonces. Erickson señaló que el padre de los niños no era aprensivo y que sus hijos podían seguir su ejemplo (…) Realmente no quería que sus hijos se enteraran de esa conducta irracional. Finalmente, Erickson acordó que la ayudaría y que en una sola tarde la curaría de su miedo al dentista para siempre.

La solución

En primer lugar, Erickson hizo que Betty Alice accediera a seguir sus instrucciones. Las órdenes eran las siguientes:

Haz un gran letrero que diga “Me desmayo en la consulta del dentista”.

Ata el letrero a una cuerda de modo que puedas llevarlo alrededor del cuello. Erickson se ofreció a disponerlo todo con el dentista de

la familia para que ella se sentara en su consulta. Él informaría a la enfermera de que, si Betty Alice se desmayaba, la enfermera debería ignorarla y decirle a cualquier paciente preocupado que todo esta bien y que podía desatender la situación.

Ata el letrero a una cuerda de modo que puedas llevarlo alrededor del cuello. Erickson se ofreció a disponerlo todo con el dentista de la familia para que ella se sentara en su consulta. Él informaría a la enfermera de que, si Betty Alice se desmayaba, la enfermera debería ignorarla y decirle a cualquier paciente preocupado que todo esta bien y que podía desatender la situación.

“Funcionó, ¿verdad?”

Erickson le aseguró que, si se desmayaba, no estaría mucho tiempo inconsciente y que luego podría volver a sentarse con su letrero alrededor del cuello. “¡Te habrás curado de tu miedo irracional al dentista en un día!”, dijo con orgullo. Betty Alice se sintió horrorizada: “¡No lo haré!”.

Erickson respondió: “Muy bien”, y se dispuso a marcharse. Betty Alice siguió sintiéndose escandalizada: “¡Pero dijiste que me ayudarías a superar mi miedo al dentista para ayudar a mis hijos!”

Erickson se volvió y la miró: “Te he ofrecido una forma de ayudar a tus hijos y la has rechazado”. Por lo que a él se refería, la conversación había terminado.

Una ilusión de alternativas

Mirando hacia atrás, Betty Alice considera esta intervención como un maravilloso éxito. Primero, Erickson se aseguró de que sus motivos fuesen profundos. A continuación, le prometió la consecución de su objetivo. Después, estableció una situación con tres opciones, dos de las cuales eran inaceptables. Podía humillarse en público o podía no ayudar a sus hijos. La tercera posibilidad implícita era curarse. Esta era la opción que Erickson estaba seguro de que elegiría y, por tanto, hizo que su éxito dependiera de su negativa a seguir sus instrucciones.

Años después, ella le preguntó por qué había diseñado esa situación de ese modo. Él respondió que tenía mucha fe en que fuera capaz de descubrir la respuesta por sí misma y contaba con ello.

“Funcionó, ¿verdad?”, dijo con una abierta sonrisa.

 

(Extraído de aquí)

 

2 comentarios

  1. Como acompañante terapéutico me he visto precisado varias veces a encontrar salidas instantáneas a problemas con años sin solución, siempre pienso en ese gran Milton Ericson, siempre me pregunto ¿que solución le hubiera encontrado, como lo hubiera presentado?, y me he ahorrado muchos momentos indeseados!!
    Conocí a Ericson en un curso de hipnosis clínica en la Asociación Medica Argentina, y no dejé mas sus estrategias!!

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