Historias curativas

 La historia del hombre que aplaudía a los elefantes (lo que hacemos determina lo que creemos):

Un señor que vivía en una gran ciudad se pasaba todo el día aplaudiendo abrupta y sistemáticamente cada veinte minutos. En una oportunidad, un vecino curioso e intrigado por semejante conducta excéntrica le preguntó acerca de la razón de sus aplausos.

Al interrogarle de manera tan directa sobre la razón de su extraño comportamiento replicó: “Esta técnica me sirve para espantar a los elefantes”

Su interlocutor sorprendido le cuestionó: “¿Elefantes?, pero si no hay ningún elefante aquí” 

A lo que el hombre respondió: “Ve usted…¡mi técnica es efectiva!”

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