Historias curativas

El poeta David Whyte narra que viajando por la cordillera del Himalaya con un grupo de excursionistas decidió aventurarse por un sendero especialmente complicado. Sus compañeros de viaje, en cambio, optaron por seguir una ruta por la que se tardaba dos días más en llegar al destino acordado. Cuando ya llevaba mucho camino andado David se encontró ante un puente colgante suspendido sobre un barranco muy profundo. Algunas de las cuerdas que lo sujetaban habían cedido y algunos listones se habían desprendido. David es un alpinista y escalador bastante intrépido, pero ahora estaba asustado. Así pues se sentó a reflexionar, diciéndose que era una tontería sentir tanto miedo y que debía cruzarlo como fuese. Sin embargo, al cabo de una hora seguía sin atreverse a cruzar el puente y se dio cuenta de que no le quedaba más remedio que retroceder, perder un día y no llegar a tiempo, con lo que sus amigos empezarían a preocuparse seriamente por él. Al dar media vuelta se encontró ante una anciana tibetana que se acercaba por el sendero con una cesta llena de excrementos de yak que había ido recogiendo por el camino. La anciana lo saludó, pasó cojeando junto a él y, airosamente, cruzó el puente. David no se lo pensó dos veces y la siguió por la sima.

 

“Las crisis son oportunidades fuera de lo común para atreverse a poner los pies sobre el puente peligroso, ya que pueden tratarse del momento más adecuado para emprender un nuevo estilo de vida”.

Bill O’Hanlon (“Crecer a partir de las crisis”)

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