"La anorexia juvenil"Trastornos de alimentaciónpurgativa

Anorexia juvenil purgativa: El problema del uso de laxantes

Algunas de las conductas patológicas relacionadas con la anorexia más conocidas y citadas son el uso de laxantes, de lavativas y otras prácticas para facilitar la evacuación intestinal, así como la ingesta de diuréticos. Actualmente, ha disminuido respecto a las últimas décadas la frecuencia del uso de laxantes, tal vez porque se conocen los efectos secundarios, y en cambio ha aumentado el uso de lavativas a base de agua o sustancias como la camomila o similares, entre otras cosas por la convicción de que esta práctica ayuda a depurar el intestino y carece de efectos perjudiciales para la salud. El abuso de preparados diuréticos es cada vez más frecuente; además, se rebaja la edad en que se empieza a utilizarlos. Se asocian a esta práctica un tipo de alimentación exótico o diversas dietas de origen oriental.

Estas conductas, como ya hemos señalado, muchas veces son la antesala, si es que no la puerta de acceso, del trastorno alimentario restrictivo o de su variante ortoréxica, esto es, la fijación por los alimentos considerados sanos y la evitación fóbica de los insanos. La mayoría de las veces este cuadro evoluciona hacia la anorexia mental.

La dependencia purgativa

Aunque la mayoría de los laxantes actúa en el intestino grueso y no en el intestino delgado, que es donde realmente se produce la absorción del alimento, la creencia en sus efectos adelgazantes, por desgracia, todavía está muy extendida. El auténtico problema, desde el punto de vista clínico, es que la reiteración de esta práctica tiende a estructurar una dependencia más psicológica que fisiológica, de modo que a la joven anoréxica le proporciona tranquilidad, pese a la evidencia de que apenas ayuda a adelgazar.

El uso de lavativas y similares, si se va repitiendo, tiene otro efecto imperceptible pero influyente: la estimulación de mucosas sensibles tiende a estructurar compulsiones transgresivas agradables, difíciles de eliminar. Los preparados diuréticos, utilizados siempre en exceso por las anoréxicas, a menudo con la clara intención de eliminar toxinas, también tienen un efecto engañoso: al facilitar la diuresis crean la impresión de perder peso y por esta razón las jóvenes pacientes no están dispuestas a prescindir de ellos. Estos dos efectos unidos determinan el éxito de estas prácticas asociadas a la conducta alimentaria restrictiva y, al mismo tiempo, demuestran su peligrosidad real.

Hay que destacar que con excesiva frecuencia se infravaloran las consecuencias de estas conductas no solo por parte de los familiares, sino también de los especialistas, que en ocasiones sugieren incluso el uso de remedios similares o no insisten demasiado en el abandono de esta práctica. En nuestra experiencia clínica y de investigación hemos observado, en cambio, que es un hecho extraordinariamente importante, porque estas conductas disfuncionales no son elementos secundarios del trastorno alimentario, sino potentes factores autónomos de mantenimiento y agravamiento de la propia patología.

(Extraído de aquí)

 

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