"La anorexia juvenil"Terapia Breve EstratégicaTrastornos de alimentaciónTrastornos de personalidad

Como numerosos autores ponen en evidencia, cuando la anorexia juvenil se prolonga en el tiempo y se manifiesta con diferentes sintomatologías graves que se alternan en el tiempo o se manifiestan a la vez, es decididamente alto el riesgo de evolución en un trastorno borderline de personalidad.

Considerada la aceleración de los procesos de exacerbación de la patología anoréxica en la edad juvenil, el número de pacientes que corren este peligro o que ya presentan una patología borderline va en creciente aumento. Lo que hace todavía más complicada la vida a los terapeutas del sector respecto a lo que de por si supone el tratamiento de la anorexia juvenil.

En tales casos, la oscilación entre más cuadros sintomáticos constituye la regla, no la excepción. Y las recaídas tras un mejoramiento terapéutico son tan frecuentes como previsibles.

El terapeuta como barra estabilizadora

Como si hiciesen equilibrismo sin barra estabilizadora, estas pacientes están poco tiempo estables antes de caer. Después suben de nuevo sobre la cuerda floja y comienzan a oscilar de nuevo hasta la sucesiva caída.

Estas pacientes tienen necesidad de procurarse la barra que les permita mantenerse en equilibrio, limitando las oscilaciones al rango que permita el control. Son de hecho personalidades destruidas, incapaces de mantener una constancia en el comportamiento y en el pensamiento y profundamente inestables en sus emociones.

Por tanto, la terapia, además de ocuparse del trastorno alimentario, deberá focalizarse sobre la creación de aquel equilibrio psicológico de base sobre el cual se construirá después progresivamente, junto a la paciente, los fundamentos de una personalidad estable e integrada.

Al principio el terapeuta hará de barra estabilizadora del funámbolo incapaz. Es decir, debe ser el punto de referencia fundamental para la joven, que debe sentir que puede confiar. Gradualmente después, trabajando al mismo tiempo sobre los comportamientos, emociones y cogniciones relativas tanto a las dinámicas interiores como a las interpersonales, se construirá la seguridad y la estabilidad psicológica indispensable para no volver a la oscilación continua entre caída e intentos de recuperarse.

En otras palabras, el papel del terapeuta deberá ser el de el que toma el timón de la vida de la joven y le enseña paso a paso a maniobrarlo, incluso en las situaciones más difíciles.

El carisma en el terapeuta

Es evidente la importancia en estos casos de la personalidad del terapeuta que, como refieren la mayoría de los expertos, debe ser carismático y capaz al mismo tiempo de hacer sentir al sujeto controlado, protegido e incentivado a mejorar sus propias capacidades, con frecuencia elevadas. De otra manera el terapeuta se arriesga a convertirse en rehén del paciente y a construir con él vínculos morbosos y basados en el chantaje (…)

Los padres la mayoría de las veces son totalmente incapaces de gestionar a la hija y delegan voluntariamente el papel de guía al terapeuta al que se confían (…) Lo importante es evitar pedirles lo que emocionalmente no son capaces de hacer; de otra forma, poniéndoles demasiado duramente de frente a su incapacidad pierden la confianza. Como ocurre con su hija, a menudo ellos también necesitan aprender a maniobrar el timón y no pueden exponerse a prácticas funambólicas sin la asistencia directa de un experto.

El arte de caminar sobre la cuerda floja en la anorexia juvenil con trastorno borderline

El objetivo terapéutico con un trastorno borderline de personalidad en general, y más si está asociado a un trastorno alimentario, es mantener la ruta sin ceder a las corrientes ni vientos que inevitablemente trae la vida durante su recorrido. En palabras del experto en este sector Piero Petrini (2012), estas jóvenes son “estables en la inestabilidad e inestables en la estabilidad” y se las hace estables en la inestabilidad.

Como última anotación personal, seguida de una larga experiencia clínica, querría recordar la curación de un grupo de estos pacientes que además han desarrollado elevadas capacidades de resiliencia y compasión, un rigor asociado a creatividad y fantasía extraordinarios.

Muchos personajes importantes de la historia fueron personalidades borderline bien estables, que aprendieron el arte funambólico de caminar sobre la cuerda floja manteniendo el equilibrio en virtud de la barra estabilizadora que han sido capaces de construir y de manipular egregiamente.

(Extraído y traducido de aquí)

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