Trastornos psicológicosTraumas, duelo y lutoTratamiento de un trauma

El trastorno por estrés postraumático está clasificado universalmente dentro de los trastornos de ansiedad, pero contiene en si una gran diferencia respecto a todos los demás trastornos de raíz ansiosa: el miedo no es la única emoción que bloquea la superación del problema, sino una mezcla de dolor y rabia.

Quien llega a terapia padeciendo de un trauma esta por un lado ante una situación de emergencia y “tiene prisa” en ser comprendido, en ser ayudado, en liberarse del molesto pasado que obstaculiza la serenidad de su presente. Al mismo tiempo, se encuentra en dificultad de expresar su temor a revivir, aunque sea mínimamente, el origen de su problema.

Conocer las causas no ayuda

La situación que vive una persona con un trastorno causado por un trauma es un buen ejemplo de que, en contra de lo que dice el sentido común (basado en la lógica ordinaria y la causalidad lineal) tener un perfecto conocimiento de las causas del problema no basta para permitir su superación. Quien ha vivido un trauma es perfectamente consciente de los sucesos que han generado su estado actual, porque los revive constantemente bajo la forma de imágenes alucinatorias, sonidos, sensaciones, pensamientos obsesivos, olores y así sucesivamente. Sabe que todo eso debería quedar en el pasado, pero su conciencia no le ayuda lo más mínimo a superar la situación.

Por esta razón, frente a este tipo de trastorno una intervención terapéutica que se base en la lógica ordinaria de la racionalización y la conciencia resulta absolutamente inapropiada. El sistema puede cambiarse de forma cognitiva, pero emocionalmente resistirá al cambio (por el fuerte miedo y dolor que comporta). Así que no podemos pensar en modificarlo a través de la explicación, es decir, utilizando una lógica ordinaria. Como demuestran los estudios sobre la homeóstasis de los sistemas vivos, cuanto más alertamos a la persona respecto a la necesidad de cambiar, más aumentará su resistencia al cambio en virtud de la tendencia natural a mantener su propio equilibrio, aunque este sea disfuncional.

Tratamiento para un el estrés postraumático

Por ello, en una terapia estratégica se utilizan estratagemas sugestivas y específicas capaces de llevar a la persona a realizar experiencias concretas de superación del problema sin hacer hincapié en la conciencia. El terapeuta guía al paciente a vivir experiencias perceptivo-emocionales correctivas reales que le llevarán a abrir el camino a distintas formas de representación de la realidad y a nuevas maneras de comportarse. Solamente en un segundo momento le conducirá a la recuperación consciente de sus propios recursos y capacidades desde un punto de vista cognitivo.

Siguiendo el proceso típico de la intervención estratégica, las primeras experiencias concretas han de producir, antes que nada, un cambio en el plano de las sensaciones y percepciones del paciente. Este cambio después dará lugar a reacciones y comportamientos diferentes, que llevarán también a un cambio en el plano de las cogniciones.

La psicoterapia breve estratégica puede intervenir sobre traumas que han dejado una huella indeleble en la memoria. Pero no eliminando la memoria sino reestructurando la percepción en el presente, haciendo que lo que se ha vivido de forma traumática se deje en el pasado y no siga extendiéndose en el presente, impidiendo el desarrollo del futuro.

Nadie puede cambiar el pasado, pero todos podemos cambiar los efectos del pasado en el presente. Todos podemos pasar de víctimas del destino a artífices de la narración de la historia de nuestra vida.

En palabras de Sartre: “Libertad es lo que haces con lo que te han hecho”

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