Escuela de Palo Alto y Watzlawickla historia del camello

La historia del camello

Finalmente, el siguiente ejemplo de esta técnica resolutoria de problemas y creadora de realidad no procede del libro de Vaihinger, sino de la sabiduría de las parábolas orientales:

Un padre había dispuesto que la mitad de sus bienes fuesen para el hijo mayor, una tercera parte para el segundo y una novena parte para el más joven. El total de la herencia, sin embargo, constaba de 17 camellos. Y por más vueltas que los hijos dan al problema después de su muerte no encuentran ninguna solución, salvo el descuartizamiento de algunos animales.

El psicoterapeuta en acción

Un mullah, un predicador ambulante, cabalgaba por allí y le piden consejo. Éste dice: “He aquí la solución: yo añado mi camello a los vuestros; así son 18. Tú, el mayor, recibes la mitad, es decir, 9. Tú, el segundo, recibes una tercera parte, es decir, 6. A ti, el más joven, te toca una novena parte, es decir, dos camellos. En total son 17 camellos y sobra uno, a saber, el mío”. Dice esto, monta y se aleja cabalgando.

Ahora bien, ¿qué tiene que ver la historia del camello con la psicoterapia?

El objetivo de toda terapia y la meta de todas las escuelas de terapia es el cambio terapéutico. En el marco de lo presentado hasta aquí, la concepción tradicional, según la cual el llamado paciente padece una carente adaptación a la realidad y por tanto debe ser ayudado provocando una comprensión de las conexiones “verdaderas” grabadas en el pasado, es insostenible.

En cambio, el constructivismo sugiere que las consecuencias dolorosas de una determinada ficción “como si” actual (que naturalmente tuvo su origen en el pasado) deben ser sustituidas por las de otra ficción “como si” que producen una realidad tolerable.

Así pues, en lugar de adaptación a la realidad en el sentido de una mejor adaptación a la hipotética realidad “real” se coloca la mejor adaptación de la correspondiente ficción de la realidad a las metas asequibles y concretas.

(Extraído de aquí)

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