"Hartarse, vomitar y torturarse"Wang Wei

La técnica de la escala

La tercera fase de la terapia es tan importante como las anteriores. Si las dos primeras fases están orientadas a realizar el cambio terapéutico, la tercera fase va dirigida a su consolidación, a su estructuración como un nuevo equilibrio persistente. (…)

Esta fase de la terapia comienza cuando el trastorno se ha reducido al mínimo o se ha eliminado la sintomatología (…)

En ese momento, utilizando una variante de la técnica de la escala (De Shazer, 1999) y de la técnica del escalador (Watzlawick, Nardone, 2000; Nardone 2010), se plantea la pregunta siguiente:

¿A qué altura dirías que estás?

¿A qué altura dirías que estás?

Hoy, en una escala del 0 al 10, en la que 0 representa la primera vez que hablamos sobre tu trastorno invalidante y 10 representa la situación en la que puedas decirme: “Gracias, he resuelto mi problema”, ¿cómo crees que están las cosas, qué puntuación te otorgarías?

Si los resultados de la terapia realizada hasta ese momento han sido positivos, los pacientes se otorgan una puntuación entre el 6 y el 8 o el 9, según su tendencia a sobrevalorarse o infravalorarse.

Si, en cambio, la valoración desciende por debajo del aprobado, deberemos plantearnos dudas sobre el trabajo realizado. O sobre la percepción por parte del paciente de cuanto se ha llevado a cabo hasta el momento. (…)

En el caso de que el feedback sea el deseado, se propondrá la siguiente secuencia de preguntas para centrarnos en lo que habrá que hacer para obtener la máxima valoración.

LA TÉCNICA DE LA ESCALA EN UN EJEMPLO

Si hoy tu nota es un 7, ¿qué deberías cambiar en tu vida actual para que puedas decirme que hemos llegado al 10? ¿Qué cosas deberías añadir a los cambios ya realizados? ¿Qué cosas deberías hacer o no hacer, pensar o no pensar para alcanzar la valoración más alta?

¡El 10!

¡El 10!

Esta pregunta future-oriented representa la modalidad principal para obtener un nuevo acuerdo sobre el objetivo final de la terapia, y, al mismo tiempo, hacer que la persona, al proyectarse en una realidad ideal respecto al cambio terapéutico, accione en su interior un mecanismo sugestivo de profecía que se autorrealiza.

Cuando la persona haya aclarado, a través de una descripción puntual, cuáles serían las condiciones para alcanzar la nota máxima, le preguntaremos:

Si 10 corresponde a lo que has descrito, ¿cuál sería la condición inmediatamente anterior que te permitiría decir que hemos llegado al 9?, ¿cuál sería la realidad un paso antes de ese resultado? 

También en este caso se intentará obtener una descripción lo más concreta posible, y después se avanzará:

Si el 10 está representado por esto, y el 9 por eso otro, ¿a qué correspondería el 8? (…)

A través de esta técnica simple pero sofisticada es posible acordar con el paciente todo el recorrido terapéutico hasta la meta final.

A continuación se pasará a la pregunta siguiente:

¿Crees que para realizar las sucesivas evoluciones en tu vida que has descrito es necesario sugerirte otras indicaciones o aplicar alguna otra estrategia o estratagema?, ¿o basta mantener el rumbo para que los resultados, al consolidarse, hagan evolucionar la situación hasta el punto de llegada?

Esta pregunta nos permitirá aclarar en qué medida deberemos influir directamente en el paciente o si es suficiente acompañarlo en la fase final del proceso terapéutico.

Hartarse, vomitar, torturarse

(Extraído de aquí)

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