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¿QUÉ ES LA TERAPIA BREVE ESTRATÉGICA?

En el ámbito de la terapias breves, las del enfoque estratégico adoptan un paradigma constructivista, según el cual las realidades personales no constituyen una representación del mundo externo sino una construcción propia del mismo. Los estudios y las aplicaciones terapéuticas tienen origen en la teoría de la comunicación de G. Bateson, de Watzlawick y del Mental Research Institute (MRI) de Palo Alto, en sus fecundos encuentros con la orientación naturalista de Erickson -que considera a las personas fuentes de recursos e indicaciones para el cambio-, desde la que deriva su modelo de sugestión hipnótica.

La realidad de segundo orden y el sistema perceptivo-reactivo

El principal argumento reside en la distinción entre la imagen de la realidad que traemos de nuestros sentidos y aquella que percibimos a través de los significados atribuidos (realidad de primer y segundo orden). Si la realidad es tal es porque así se percibe subjetivamente. Las reacciones del individuo producirán de este modo efectos prácticos que confirmarán las “verdades” presuntas. Desde esta perspectiva, también los confines entre salud y patología mental/afectiva se reconsideran en función del complejo sistema perceptivo-reactivo con el que la persona afronta su cotidianeidad.

El modelo se dirige, por lo tanto, a la realidad de segundo orden considerándola, al mismo tiempo, fuente de adaptaciones disfuncionales así como de nuevas posibles configuraciones. La estrategia consiste en actuar sobre los efectos para perturbar/modificar los esquemas consolidados y por tanto, en concreto, en conducir a la persona a través de nuevas experimentaciones de sí, capaces de generar reestructuraciones cognitivas y emocionales a través de las cuales percibir diversas posibilidades de la realidad.

La práctica estratégica

Son elementos constitutivos de la práctica estratégica:

  • El análisis de las soluciones intentadas al problema y de cómo las mismas han contribuido a alimentarlo,
  • la aceptación de la visión del mundo y del lenguaje del cliente (como forma de contacto y de utilización de las resistencias al cambio)
  • la identificación de la capacidad no descubierta aún o no reconocida o activada
  • la comunicación persuasiva y el uso de estratagemas comunicativas (desde la metáfora a la paradoja) para eludir los esquemas habituales; la utilización y reestructuración estratégica constituyen para ello los criterios clave.

La acción terapéutica puede ser orientada en modos diversos: sobre el problema, sobre la solución, sobre el objetivo, sobre los recursos. La brevedad de la intervención deriva de la adopción de un modelo de causalidad circular: no es necesario recorrer la historia del individuo a la búsqueda de los porqués. Se trata, más bien, de trabajar sobre cómo la persona reacciona a la realidad que ella misma ha construido y en generar modalidades reactivas que, a su vez, produzcan procesos reestructurantes de aquellas realidades disfuncionales.

(Extraído de aquí)

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