"El miedo a decidir"Artículos destacadosDuda patológica y obsesionesFobia social, paranoia y deliriosTerapia Breve Estratégica

“Huye del león, se encuentra con el oso, entra en casa, apoya la mano en la pared y le muerde la culebra”

 

El libro bíblico de Amós describe a la perfección la condición del angustiado, aquel que trata de huir inútilmente de una condena inevitable, mientras que para gestionar la angustia sin que ésta le supere no tiene más que actuar de manera contraria. Más concretamente, el sentido común me sugeriría -si bien con desastrosos resultados- que, si quiero someter a “la bestia que me muerde el alma”, debería evitar esforzarme por no mirarla y pensar en positivo.

Sin embargo, se trata de todo lo contrario: he de afrontarla estratégicamente situándola en un espacio, en un tiempo y en un procedimiento determinados; es decir, por la mañana debo prever todos los resultados más terribles y más temidos, y escribirlos y describirlos con todo detalle; luego, dejar que el día pase para, por la noche, comprobar si mis catastróficas previsiones se han cumplido.

El ejercicio de escribir con todo detalle nuestras expectativas angustiosas hace   que el sujeto desarrolle de manera progresiva una lejanía emocional precisamente porque acepta su inexorabilidad. La descripción las hace casi aceptables e insensibiliza progresivamente la angustia que sentimos hacia ellas, lo que permite que, al cabo de unas horas, el sujeto no sienta su acecho.

Desmontando el mecanismo catastrófico

En conclusión, comprobar por la noche cuáles de nuestras funestas previsiones se han cumplido es una manera de desmontar el mecanismo del pensamiento catastrófico. Incluso en el caso de que los acontecimientos previstos se cumplan, este procedimiento hace que sean más aceptables y fáciles de gestionar. Séneca presenta un ejemplo maravilloso de la aplicación de esta estratagema mental cuando -durante su exilio en Córcega, donde esperaba la inexorable condena a muerte impuesta por el emperador Nerón- en lugar de desterrar sus pensamientos sobre la muerte, los tenía presentes todos los días y los transcribía con todo detalle. El filósofo afrontó con serenidad la tortura a la que fue sometido antes del suicidio al que le obligaron.

El acto de escribir, como demuestran numerosas investigaciones, tiene la propiedad de sumergirnos totalmente en lo que describimos, pero, al mismo tiempo, nos permite alejarnos de ello.

Repetir este ejercicio de manera cotidiana nos da la capacidad de aceptar también lo inaceptable, pero, sobre todo, reduce los angustiosos controles mentales de los que somos capaces. Esta estrategia vale también en aquellos casos en los que alimentamos resentimientos u hostilidades hacia alguien.

La técnica de Cioran

Si cada día nos esforzamos en escribir las acusaciones y los insultos que nos gustaría soltarle, pero  que no podemos dedicarle, al cabo de un rato nuestra rabia se calmará y la persona que detestamos nos parecerá más aceptable; al final, podríamos incluso encariñarnos con ella. Emil Cioran escribe: Gracias a este recurso, he conseguido convivir conmigo mismo. 

Si lo aplicamos al tema que nos ocupa, este mecanismo mental no solo se revela eficaz a la hora de reducir y de gestionar con mayor facilidad la angustia provocada por las decisiones tomadas o por las que no podemos tomar, sino que también eliminará los efectos depresivos que a menudo se asocian a este estado. Una vez que se elimina la angustia y se adquieren las capacidades necesarias para gestionar incluso las situaciones más adversas, las reacciones depresivas, en efecto, ya no tienen razón de ser, dado que son consecuencia de nuestra rendición a una circunstancia indeseada.

(Extraído de aquí)

1 comentario

  1. Excelente reflexión!! Es una gran lección para esta etapa de mi vida en la que siento el vacío de no tener en casa a mi Hijo que se acaba de ir de casa a estudiar fuera, el día de presenta áspero, frío, doloroso y triste, sin nadie en casa con quién hablar, compartir conversaciones, un abrazo, incluso una discusión o disculpa… siento que me cuesta mucho más terminar que empezar el día, y tengo un doble deseo de que pase pronto y a la vez explorar otras opciones que me hagan sentirme cómoda y tranquila en esta nueva forma de vida. Gracias por arrojar luz para seguir adelante…

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos requeridos están marcados *

Limpiar formularioMostrar los comentarios de la entrada