"Una mujer distinguida" Klimt

Compulsiones placenteras: si quieres hacerlo, hazlo mejor

Una mujer distinguida, muy elegante y decididamente perfumada entró en mi consulta con paso leve, como una bailarina, se sentó mientras se quitaba el precioso sombrero y los largos guantes como una perfecta diva; después, mirándome con dulzura expuso su problema. –Doctor, estoy aquí porque me han hablado bien de usted… A lo que inmediatamente…

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