"El engañoso miedo de no estar a la altura"Artículos destacadosMiedos, fobias y pánicoOtros trastornosAutoestima: miedo a no estar a la altura

Autoestima y miedo de no estar a la altura

En el miedo a no estar a la altura, las psicotrampas de la acción (que destruyen la autoestima) más frecuentes son:

La evitación

Una de las tendencias más frecuentes frente al miedo es la de evitar lo que tememos. Se trata, sin embargo, de un arma de doble filo: si por una parte evitar nos hace sentir seguros, por otra confirma nuestra incapacidad de afrontar y superar las dificultades. Repitiéndose en el tiempo, este guión conduce subrepticiamente a un progresivo empeoramiento del sentido de incapacidad y a un incremento del propio miedo, generándose una cadena de evitamientos cada vez más generalizados.

Pedir ayuda

Cuando la petición de ayuda implica delegar en los demás lo que deberíamos hacer en primera persona, produce efectos análogos a la evitación. Porque confirma nuestra incapacidad de hacer las cosas solos. Por tanto, ser ayudado se convierte en dañino cada vez que limita la posibilidad del sujeto de desarrollar su propia autonomía, prerrogativa esencial de un individuo capaz y responsable.

El exceso de control

Tendencia natural y fundamental de todos los individuos equilibrados, que cuando va más allá de la dosis sana se transforma en un verdadero veneno. El efecto venenoso se expresa con dos modalidades:

  • En la primera, el exceso de control conduce a la pérdida de control; ejemplo típico es el de aquel que trata de controlar la ansiedad y la desencadena más hasta llegar al pánico.
  • En la segunda, tener todo bajo control o querer hacer las cosas de manera perfecta funciona bien para sedar el miedo, hasta tal punto que se convierte en una necesidad a la que la persona no puede ya renunciar. Y conduciéndola a menudo a trastornos psicológicos invalidantes, como el trastorno obsesivo compulsivo.

Defenderse preventivamente

Se desencadena cuando tememos que el otro de alguna forma pueda dañarnos a nosotros o a nuestra autoestima. Es un acto comunicativo muy potente, que genera un proceso disfuncional por el que si nos defendemos preventivamente también el otro hará lo mismo con nosotros. Se inicia una escalada de desconfianza y posiciones defensivas que impiden construir relaciones sanas. Como un boomerang, la defensa preventiva se redirige contra el que quería protegerse. Y le confirma después precisamente la exigencia de defenderse y el autoengaño de vivir en un mundo poblado de enemigos.

Renunciar

Es una de las psicotrampas más dañinas. Cuando la desconfianza en las capacidades propias lleva a renunciar a afrontar las pruebas que la vida nos propone, no hace más que confirmar la presunta incapacidad, hasta hacerla real. 

autoestima: miedo a no estar a la altura

(Extraído y traducido de aquí)

 

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