"El arte de mentirse a uno mismo y a los demás"Historias curativasTerapia Breve Estratégica

Fame coacta vulpes alta in vinea

uvam appetebat summis saliens viribus;

Quam tangere ut non potuit, discedens ait:

Nondum matura est; nolo acerbam sumere”

Qui facere quae non possunt verbis elevant,

adscribere hoc debebunt exemplum sibi.

 

“Acuciada por el hambre, una zorra intentaba alcanzar unas uvas que pendían de una elevada viña saltando con todas sus fuerzas. Al no conseguir alcanzarlas, dijo cuando se marchaba: “Están verdes y no quiero comerlas ácidas”.

Quienes quitan valor con sus comentarios a las cosas que ellos no pueden hacer, deben aplicarse este cuento a sí mismos.                        

Fedro

 

Dice Girgio Nardone sobre ésta historia…

Un gran crimen educativo de la escuela moderna es haber eliminado del plan de estudios de las enseñanzas primarias la antigua sabiduría de los cuentos y las fábulas. Entre estas últimas, las de Fedro, en particular la de “La zorra y las uvas”.

La zorra se caracteriza por su astucia, y precisamente por esta razón el autor utiliza este animal como protagonista de una historia que ilustra uno de los autoengaños más frecuentes.

La zorra se siente atraída por un suculento racimo de uvas y trata de alcanzarlo saltando repetidas veces. Después de unos cuantos intentos fallidos, decide irse y supera la frustración afirmando que “no estaban maduras”. El mecanismo mental de devaluación de algo que no podemos conseguir es una de las formas más frecuentes y simples de autoengaño funcional. Su efecto es anular el sentimiento de frustración del individuo, derivado de la imposibilidad de alcanzar el objeto de deseo.

Hay que destacar que Fedro elige la zorra como símbolo de astucia, porque el acto de mentirse a sí mismo le resulta útil al animal para evitar el malestar que deriva del fracaso de no haber satisfecho su necesidad.

Análisis lógico

Si analizamos todo esto desde un punto de vista lógico, nos enfrentamos a una dinámica en la que el sujeto decide constituir en verdad una mentira tranquilizadora. Para protegerse, el sujeto se cuenta una mentira y decide aceptarla como si fuera una verdad probada. Aunque en el plano del juicio se nos presenta como una estafa que nos hacemos a nosotros mismos, en realidad este proceso desempeña un importante papel como regulador de las emociones y como salvaguardia del equilibrio personal, que está en trance de descomponerse por causa de una frustración.

Además la frecuencia de este tipo de autoengaño en la vida de cada día no nos permite considerarlo fruto de la ignorancia y de la estupidez, como quisieran los promotores del racionalismo.

(Extraído de aquí)

(Extraído de aquí)

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