"Si eres paranoico nunca estás solo"Fobia social, paranoia y deliriosImágenesTerapia Breve Estratégica

Una persona entra en una sala de espera con la respiración contenida y comienza a escrutar a todos los presentes con proceder sospechoso, atento a cualquier señal de amenaza por parte de los demás. Deja su paraguas fuera del guardaparaguas para evitar que alguno lo equivoque con el suyo, se quita el abrigo y lo pone junto a sí para que nadie pueda robárselo; se sienta, coge un periódico y hace como que lee para cubrirse la cara, pero en realidad controla a todos con el rabillo del ojo, alternando falsas actitudes de relajación con continuos controles sobre su bolso, su portafolios y las llaves del coche.

Con cada ruido salta a la defensiva. Las personas presentes, sintiéndose observadas, lo miran con sospecha y se ponen a su vez a la defensiva; después de todo, ¿quién no lo haría con un comportamiento tan irritante? El hombre los observa y entonces encuentra la confirmación del hecho de que tengan algo en contra de él, porque lo están observando con aire siniestro y a su vez sospechoso. Se siente rechazado, bajo juicio, vive en un estado de alarma a causa de las miradas intrusivas: acaba de inventar una realidad a partir de la propia convicción.

“Sala de espera”, por Ernest Descals

Cuando la duda se hace más espesa e invade la total existencia se transforma en sospecha: es el principio de la paranoia. De esta manera el hombre construye la verdad, la suya. La construye a partir de la percepción: la única realidad de la que podemos tener certeza es la de nuestras percepciones, dice el filósofo David Hume. (…)

El paranoico construye su propia verdad a partir de las sensaciones. Esta se convierte en certeza a través de una construcción lógica a posteriori, que sirve para dar un sentido racional a lo que se ha “sentido” y en consecuencia al comportamiento. (…)

El paranoico se construye la pregunta que crea la respuesta o actúa creando el efecto; respuesta y acción confirman su verdad, como para el hombre de la sala de espera: la certeza de la actitud defensiva de los otros construye de hecho esa actitud defensiva en los demás. La convicción lo vuelve artífice de su propio destino de manera inexorable.

(Extraído de aquí)

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